La gladiatura pasó por múltiples épocas y formatos, sin bien una vez entrados en época augustea, todo esto se reguló1 de una forma más específica. Todo debido a que Augusto vio en este deporte de la antigüedad una plataforma de promoción política como nunca antes se había visto, y supo aprovecharlo2. No por ello quiere esto decir que hubiera una ruptura con el paso (ya había reglas en época republicana), si no que se seleccionó lo mejor para darle continuidad, y se reformuló lo que no superaba el “filtro de calidad” de augusto3, eliminando cosas como los combates sine missione4.

Se establece aquí el llamado munus legitimum, que no es más que “la manera correcta de hacer un munus”. Dentro de esta manera correcta se establecían cosas como el tipo de gladiadores que habría y el equipamiento de cada uno de ellos, los tipos de lucha, el como se organizarían las gradas, los días de juegos que se debían dar al año, así como los rangos de precios en función del espectáculo. Incluso también las reglas del combate.

Cierto es que no ha llegado a nuestros días ningún compendio de normas, pero si nos han llegado testimonios escritos de que estas existían. Una de las mas claras es nombrada por Petronio, donde se queja de un pésimo espectáculo donde solo un gladiador había mostrado valentía, especificando que luchaba según las directrices (ad didacta)5. Marcial también nos habla sobre un momento en el que el propio César (Tito Flavio Vespasiano en este caso) hace referencia a que tiene que respetar las reglas6 cuando el público le pide que detenga el combate, y este no lo hace, ya que ningún gladiador había arrojado su escudo y levantado el dedo como símbolo de rendición, señal reglada para la rendición. Quintiliano7 también habla sobre lo que se espera de un gladiador en la arena, nombrando este listado como “lex pugnandi”.

Pero…¿Quién hacía cumplir estas normas una vez iniciado el combate?. La respuesta es muy fácil y deducible desde el mundo actual: Los árbitros. Si, los había, eran los llamados “summa rudis” y “secunda rudis”.

Estos árbitros vestían tal y como veis en la imagen de cabecera, con unas túnicas blancas con clavi8, y llevaban siempre consigo una vara recta y larga, presumiblemente para poder parar o intervenir en los combates con cierta seguridad para ellos (imaginaros tener que parar un combate entre hombres armados con las manos…).

Actualmente hay debate acerca de donde salen o donde se forman los suma rudis, que habían de ser técnicos muy cualificados para poder observar todo lo que ocurría en un combate entre gladiadores y saber cuándo debían pararlo y cuando permitir que continuase9. Una de las hipótesis, y de la cual yo soy fiel seguidor, es que eran ex-gladiadores, tesis que ya defendí en otro artículo, ya que esto les daría de sobra conocimiento de lo que estaba pasando delante de sus narices. No obstante hay quien descarta esta opción por que la infamia propia de los gladiadores no podía permitirle ascender en la escala social (recordemos que los summa rudis estaban bien considerados en la sociedad de la época). No obstante, esta teoría se desmonta con las mismas pruebas en las que se basa, como la Tabula Heracleensis10, en la que se establecen restricciones (se prohíbe) para que los gladiadores puedan elevarse socialmente. Cuando algo se prohíbe, es porque se daba el caso. Por otro lado, tenemos ejemplos de sobra de gladiadores que alcanzaron una posición de prestigio. La Digesta Iustiniani11 nos muestra uno de los ejemplos más claros. Una embajada presentada a Septimio Severo, fracasó por ser el líder de la misma un ex-gladiador. Por mucho que fracasase, es una muestra palpable de que un ex-gladiador podía alcanzar un gran status. SI podían llegar a embajadores ¿por qué no a a summa rudis?.

Una vez explicado que existían las normas dentro de los combates gladiatorios, y que existían los árbitros encargados de llevarlas a cabo…¿qué es exactamente lo que tenían que hacer, cuáles eran esas normas que debían hacer respetar?

Bien, como dije antes, no hay ningún compendio escrito al respecto que llegase a nuestros días, si bien basándonos en fuentes primarias, tanto documentales como arqueológicas, podemos extraer al menos algunas de ellas:

– Parar el combate cuando uno de los dos gladiadores se rendía, o el golpe iba a ser mortal. Ambos ejemplos podéis verlos en en mosaico que hace de imagen de cabecera del artículo.

-Vigilar que no se usasen golpes bajos y se luchase según los estándares.

-Parar el combate en caso de que uno de los dos combatientes perdiese el arma, o se rompía alguna defensa por mala fortuna (no por error suyo), para que la recuperase.

-Parar el combate si uno de los gladiadores recibía una herida mortal. La decisión de la vida o muerte debía ser del editor, por lo que debía pararse en este caso, para que no muriese sin esa decisión tomada por el editor.

Este pequeño listado lo he sacado basándome en el trabajo de dos académicos especializados en gladiatura: M.Carter12 y A.Mañas13.


NOTAS:

1Mañas, A (2018), Gladiadores: el gran espectáculo de Roma, Ariel Historia, Barcelona. pp. 57-63

2Kyle. D.G., Sport and spectavcle in ancient world, Maden (MA), p.35

3Junkelman, Familia gladiatoris: the heroes of the ampitheatre. En E.Köhne y C.Ewilgleben (eds.), Gladiators and Caesars: The power of spectacle in ancient Rome, Berkeley, 2000.

4Suetonio, Los doce Césares, Augusto, XLV·3

5Petronio, Satyricon, XLV·12

6Marcial, De Spectaculis, XXXI

7Quintiliano, Declamationes 9·9

8Las lineas de colores que hay a la altura de los hombros, y que por las fuentes arqueológicas sabemos que eran rojas o azules.

9Robert. L, Les gladiateurs dans lÓrient grec, Paris, reprinted Amsterdam 1970, p.262

10FIRA I², nº18, I·113

11Digesta Iustiniani 50·7·5 (consultable en https://droitromain.univ-grenoble-alpes.fr/)

12Carter. M, “Gladiatorial combat: rules of engagement”, The Classical Journal, Vol.102 nº2, pp.97-114

13Mañas, A (2018), Gladiadores: el gran espectáculo de Roma, Ariel Historia, Barcelona. pp.154-155


Imagen de cabecera: Mosaico de Zliten, Libia.  Fuente: Wikimedia