Tela lo que tardo en publicar sobre los eventos, tela. Bueno, y sobre cualquier cosa, en general, pero todo tiene un porqué, si a alguien le interesa ese porqué, puede leerlo aquí. En este artículo nos centramos en una cosa, el Arde Lucus 2025 según lo vivido por Lucius.

Como siempre, el evento propio de la ciudad natal de uno, siempre es especial. El de 2023 fue algo muy especial , ya hablé de ello en su día, pero el de este año compite con aquel. Como siempre, desde que se fundó el proyecto, nos caracterizamos , para alegrías y disgustos a partes iguales, por tener unas líneas rojas muy claras de lo que hacemos y con quien nos relacionamos. Una de esas líneas rojas es solo participar en actividades y proyectos en los que creemos plenamente y nos motivan, dejándolos de lado si no cumplen con lo que queremos o no se alinean con lo que pensamos.

Nunca hemos montado un evento propio de gladiatura en Arde Lucus, ya que nuestros mentores y hermanos de ARS Dimicandi ya realizan un evento de gladiatura en Arde Lucus, y por deferencia y respeto, no hacemos nada paralelo, si no que nos limitamos a colaborar con ellos en la medida que podemos y nos permiten. A mayores de esta colaboración, llevamos un par de años creando un nuevo proyecto paralelo, que no es gladiatura, pero que está relacionado, como es Agon, el deporte en la antigüedad. Este año abrimos una nueva sección dentro de ese proyecto, que son los juegos panhelénicos infantiles, donde abrimos la participación a los más jóvenes de la ciudad con la idea de crear pasión en los más pequeños, y no solo eso, si no el intento de formarlos desde pequeños en un ambiente de rigor histórico, y no tanto festivo-carnavalesco, porque en general somos mucho de quejarnos, pero poco de formar y crear futuro. El camino a la mejora pasa por cautivar a los más pequeños en hacer las cosas bien, y eso no sale de las charlas, si no del ejemplo y la participación activa.

En resumen, esas dos líneas de trabajo, y mantener también la competición de Agón para adultos, son nuestra contribución a este evento, y en las que contamos seguir trabajado y mejorando en años venideros.

Pasando ya al relato de vivencias y el porqué ha sido especial este año, lo ha sido principalmente por dos causas, La primera de ellas, ya os la conté relativamente en el anterior párrafo, la creación del «Agón infantil», que es algo que nos hace especial ilusión. Apenas hay actividades que involucren de forma activa a la juventud de forma rigurosa para con la historia, y con una verdadera filosofía detrás, como puede tener Agón. Desterrar la idea de que lo importante es participar de esta sociedad quizá sea algo  ambicioso, pero se prueba como algo que funciona a raíz de nuestra experiencia, y es que no puede haber nada más nocivo para el desarrollo de una persona, es una creencia limitante que pone la excusa ya antes del trabajo. Este es un compromiso personal y grupal que tenemos afincado fuertemente en nuestro proyecto. Siempre hago este «disclaimer» cuando digo lo que acabo de decir: aquí lo importante es entrar con la firme idea de ganar, y de que la competición es buena, preparase y dar lo mejor de uno, eso sí, igual de importante es ganar a través de la preparación y la mejora de uno mismo, no de machacar al rival para que rinda menos que nosotros o haciendo trampas, y también trabajar los principios y valores que nos aseguran ser tanto buenos vencedores (no regodearse en la derrota de los rivales ni convertirnos en seres prepotentes o soberbios) como buenos perdedores (no dejarnos arrastrar por la ira, tristeza o sentimientos similares) que siempre aprenden de las derrotas y mejoran de cara a la siguiente edición. Y es que el deporte y la competición en sí, tienen esas virtudes, que nuestros antiguos conocían y trabajaban como forma de mejora personal y de la comunidad y que nosotros hemos olvidado suplantándolo por una victoria comercial. Ver que esto que acabo de comentar se propone a niños, y estos lo entienden y manejan a la perfección, ha sido la mayor satisfacción del fin de semana.

Por otro lado, está la vivencia con ARS Dimicandi, que siempre ha sido buena, y se mantendrá así debido a la filosofía común y el hermanamiento que compartimos, hermanamiento que por cierto, gracias a Buba y a una conversación mantenida con él, ha cobrado un cariz más especial, si cabe, y es que encontrar gente con la que no te sientes un raro en este mundo, si no uno más, es algo único . Este solo ha sido uno de los motivos del año «especialmente especial».

El motivo que más me ha emocionado de este Arde Lucus, tiene que ver también con la gladiatura, pero al mismo tiempo algo totalmente externo. Después de años luchando (una década, desde que me empecé a tomar esto más en serio, casi dos desde que empecé tímidamente en la recreación), este ha sido el primero en la que mi madre ha venido a presenciar uno de mis combates. No sabéis la ilusión que le hace a uno.


Haré ahora también una pequeña «pausa» para mencionar discretamente dos detalles que quizá no destaquen demasiado para el lector del blog, pero si para quien los vivenció. El primero de ellos es el estreno de León Insalaco, como gladiador de Ars Dimicandi. Ha sido especialmente emotivo por que he visto a un padre y a un hijo luchar, dura y apasionadamente, y más especial aún porque, como digo, era el primer combate de León. No pude si no emocionarme y alegrarme por él, que alguien se estrene de esa manera en la ciudad de uno, es motivo de orgullo, así que hicimos lo posible por que no olvide nunca Lugo.

Por otro lado, un momento curioso, vivido con uno de nuestros Tirones, Carlos «Galaicus», que tiene que ver con el atrezzo del evento de gladiatura de este Arde Lucus. Quien lo vivió lo entiende y no hace falta decir más, simplemente para que esta frase quede a modo de memento y reconocimiento.

Como detalle final, el alineamiento con nuestra forma de pensar y de hacer, ha sido ensalzada de forma muy concreta este año. Nuestra filosofía se resume en dos frases, que usamos como lema indistinta y paralelamente «Cadere et surgere» (caer y levantarse) y «Scintila diventa fiama» (la chispa se convierte en llama). La temporada pasada ha sido una temporada de lesiones a nivel personal, con un susto bastante gordo que supuso un CADERE, así en mayúsculas (pérdida de sensibilidad en las piernas, imaginaros, y de la capacidad de andar), que al final quedó en eso, y me permitió volver tímidamente a final del año pasado, y a pleno rendimiento este año, suponiendo un SURGERE, también en mayúsculas. Por otro lado está el segundo lema, la chispa que se convierte en llama y es que, como os dije en otras ocasiones, vengo de años atrás donde creencias limitantes fomentadas de forma externa, me venían a decir que no iba conseguir nada en este camino de la gladiatura, no al menos por mi cuenta, con mi idea y mi proyecto personal, pero la chispa siempre estuvo ahí. en 2023 esa chispa que estaba intentando crear algo, prendió, se convirtió en la llama que predica este dicho, pero es que este 2025 la llama es ya incendio. No es algo que quisiese anunciar hasta que hubiese pasado, pero la prensa ya lo ha proclamado, en portada, ni más ni menos, así que supongo que ya no tiene mucho sentido callárselo. Como una imagen vale más que mil palabras, simplemente os adjunto la foto de prensa y con esto cierro la publicación.